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La sensación es extraña. Agradable, sí, pero desconocida. Nunca había estado tan cerca de un palacio presidencial con tanta cotidianidad como lo estoy en La Moneda.

El edificio es parte de la rutina de los que vivimos en Santiago y nos entregamos al arte de caminar por el centro de la ciudad. Serpentear las calzadas diagonales que acercan a los peatones hasta una quieta piscina cristalina -que precede la entrada principal- rima con libertad y democracia. Su nombre: Plaza de La Ciudadanía, uno que compagina perfecto con esa sensación de pertenencia y responsabilidad cívica que invade a esta extranjera y que intenta profesarle al país que escogió como su nuevo hogar. Claro, la Plaza de La Ciudadanía no siempre está libre. Muchas veces queda cercada por rejas que previenen algún ataque radical de quienes ejercen su derecho a protestar.

Una bandera inmensa, izada en un mástil altísimo, da la bienvenida a este palacio cercano e imponente. Su suave contoneo, que sigue el ritmo de la brisa que sopla por La Alameda, arrebata suspiros y sonrisas. Cuando no hay enrejados, existe la posibilidad de extender una manta en alguno de los jardines triangulares -repartidos en la plazoleta- para pasar la tarde con tranquilidad alrededor de algún picnic improvisado, pequeño y casero… Y aunque increíble, todo se puede hacer allí, al ladito del propio palacio presidencial.

Si el clima y la disposición de las autoridades así lo permiten, este podría ser el plan previo, o posterior, de una visita guiada (y gratuita) a La Moneda, la cual se puede agendar en este enlace https://visitasguiadas.presidencia.cl/. La planificación suele estar bastante copada, solo debes tener paciencia; así lograrás la fecha para hacer el recorrido.

La otra cara de La Moneda

Debajo del palacio presidencial está el Centro Cultural que lleva el mismo nombre y que acoge un par de cafés, una cinemateca gratuita y dos salas de exposiciones que sí cobran entrada para mirar los montajes. Durante los fines de semana suelen organizarse conciertos clásicos en el patio central del museo; para disfrutarlos no hay que invertir más que ganas y tiempo. En su página web (https://www.ccplm.cl/sitio/) encuentras los programas para que tu agenda sea lo más organizada posible.

Este coctel de cultura, conocimiento y libertad resulta extraño para una venezolana que jamás pudo hacer un recorrido tranquilo por el Palacio de Miraflores, o por algún edificio importante e imponente de su país, por ejemplo. Y es emocionante, mucho diría yo, saber que sí existe la posibilidad de lograrlo. Chile ha pasado por mucho, y aquí está, ostentando amabilidad para sus ciudadanos. No es un país perfecto, gracias a Dios, pero sí es uno en el que se puede conjugar el verbo vivir esbozando sonrisas a pesar de los avatares propios de la migración.

2 Comments on “Palacio a la orden de todos

Claudia
10/03/2019 at 10:53 am

Me encantó…

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Einer Giulliani
10/03/2019 at 11:49 am

Excelente trabajo, eso demuestra que los Venezolanos son excelentes donde se encuentren

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