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Es la semana de la chilenidad, las calles, establecimientos y casas se adornan con los colores de la bandera. Festejan en plazas, parques y estadios: donde destacan sus bailes tradicionales, vestuarios típicos y la gastronomía más emblemática del país.

La famosa empanada de pino es la protagonista del evento. Su crujiente y dorada masa es de trigo y su relleno es una mezcla a la que llaman “pino” que realizan con abundante cebolla y carne roja. Es sazonada con diversas especias entre la que destaca un tilín de comino y sobresale el sabor ahumado del merquén, un condimento muy tradicional realizado con ají cacho de cabra.

Luego de tener el pino listo y en su lugar -sobre el círculo de masa- el relleno es coronado con una aceituna negra y medio huevo cocido. Es así como la reina de la fiesta está lista para ser cerrada y horneada.

Algunos se suelen asustar cuando se enteran que en el pino abunda la cebolla, pero no hay nada que temer, porque se lleva a fuego medio hasta que se carameliza en su azúcar natural, aportando un ligero dulzor a la preparación que marida a la perfección con la carne de vacuno picada en trozos diminutos.

Como en todas las culturas, su sabor suele variar según la región y las manos que la realicen. Por lo general, la reina de la gastronomía nacional se puede conseguir en la mayoría de los establecimientos todo el año. Pero dicen los expertos que las mejores sueles ser realizadas por las madres, tías y abuelas, mujeres especializadas en este arte culinario.

Por naturaleza soy asidua a los nuevos sabores y entusiasta gastronómica, pero debo confesar que le di un par de oportunidades a la empanada de pino. Su textura no llegaba a ser una de mis favoritas. A pesar de que apreciara su sabor, no lograba coincidir con la satisfacción de haberme comido la mejor. Cuando estaba a punto de perder las esperanzas, conocí a Teresa, una dama del sur de San Fernando, que prepara en Santiago su receta familiar en un horno de barro que construyó junto a sus hermanos en el patio trasero de su casa.

Mi experiencia con la empanada de pino

Tere -como le dicen de cariño- me extendió una invitación a comer empanadas de pino. Acepté, pero le advertí que el pino no era uno de mis rellenos favoritos. Sin ofenderse me preparó una de queso, pero me animó a probar la estrella de la casa.

Cedí a sus peticiones y me dejé llevar por su seguridad… No se equivocó, sin duda alguna esta fue una de las mejores experiencias comiendo empana de pino, de hecho, me dejé invadir por la gula y me di el permiso de saborear un par más de esta preparación tradicional, debo confesar que quedé encantada.

¿Qué tiene la empanada de Teresa que no tienen las otras?

No les sabría decir con certeza, ya que es una receta que cuidan como patrimonio cultural en su familia. En teoría tiene los mismos ingredientes que todas, pero considero que parte de su secreto proviene de la técnica; los cortes de la cebolla, el tiempo de cocción del pino y el tipo de carne, son detalles que hacen la diferencia y se hacen notar con la primera mordida. El horno contribuye a su sabor, su color y su crocancia. La experiencia de Teresa actúa como cronómetro para saber cuándo está en su punto exacto y el amor se hace notar de punta a punta.

Guías para comer la mejor empanada de pino abundan en internet, inclusive el Círculo de Cronistas Gastronómicos en vísperas de las fechas patrias, realizó una nueva premiación a las mejores empanadas de pino de la región metropolitana. No soy la persona más indicada para destacar la mejor empana chilena de entre todas las que hay. Más bien soy una extrajera abierta a conocer y saborear momentos e historias a través de la comida.

Así que mi recomendación va más ligada a disfrutar de los momentos, curiosear y probar cada vez que se les dé la oportunidad. Por eso invito a todo inmigrante, turista y viajero a “adoptar un chileno” para que juntos compartan su cultura, tradiciones y sabores; como la Tere la nueva integrante de mi familia adoptiva en este hermoso país.

3 Comments on “La Reina de las fechas patrias: la empanada de pino

Franco
09/28/2019 at 8:32 pm

Excelente artículo gastronómico. Me encanta como describes la comida, lo leí y pude sentir el sabor! Más artículos como este! para seguir descubriendo sobre la cultura gastronómica

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Frangelys
09/29/2019 at 10:57 am

Saludos, me parece una idea fantástica intentar cosas nuevas y salir un poco de la zona de confort, no sólo en lo culinario sino en todo el aspecto cultural. Y es que yo personalmente como inmigrante creo que es una manera de verle el lado positivo a esta situación en la que la vida nos ha puesto, y creo que es la mejor manera de aprovechar nuestra estancia en un país extragero.
Pd: me encantó el articulo

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Heidy Fernández
09/30/2019 at 6:20 pm

Excelente artículo, todos tenemos una Tere en nuestra familia

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